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4 estrategias para iniciar un negocio que impacte a tu comunidad

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En estos días, hablar de emprendimiento es abarcar muchas cosas, sobre todo porque es trending topic entre las personas que están buscando hacer una diferencia en su entorno. Pero uno de los temas que está generando más debate es el liderazgo femenino dentro del ecosistema emprendedor. Inicialmente, debemos diferenciar entre iniciativas de sustento al hogar, que generalmente […]

En estos días, hablar de emprendimiento es abarcar muchas cosas, sobre todo porque es trending topic entre las personas que están buscando hacer una diferencia en su entorno. Pero uno de los temas que está generando más debate es el liderazgo femenino dentro del ecosistema emprendedor.

Inicialmente, debemos diferenciar entre iniciativas de sustento al hogar, que generalmente están enfocadas en el comercio al menudeo de productos, o modelos de auto-empleo como los despachos y consultorios de profesionales independientes (abogados, médicos, terapeutas, entre otros), de aquellas que refieren a la constitución formal de empresas, que generan empleos más allá del núcleo personal o familiar y que requieren estructuras funcionales con especialización por áreas.

Este tipo de emprendimiento tiene características muy particulares, debido a que son proyectos que encuentran oportunidades en las necesidades que observan. Incluso desarrollan nuevos mercados (los llamados océanos azules), y su producto o servicio cuenta con un elevado componente de diferenciación e innovación, con una capacidad de crecimiento y escalabilidad superiores. Estas iniciativas pueden gestarse dentro de empresas ya existentes (intrapreneurs) o como nuevas organizaciones (entrepreneurs).

Cuando hablamos de entrepreneurs, en la mayoría de los casos tenemos a un líder muy bien ubicado, en el que recae la imagen de su compañía, por lo que debe cuidar su comportamiento para mantener la posición y control de sus equipos.

En las mujeres, este papel exige aún más, porque el entorno actual nos somete a la crítica mordaz y con frecuencia necesitamos “demostrar el doble” de nuestras capacidades. Por lo tanto, las mujeres en posiciones de dirección no sólo ofrecen resultados, sino un esfuerzo permanente por ser mejores líderes dentro de las organizaciones.

Por las mismas razones, las mujeres líderes estamos obligadas a desarrollar habilidades para dominar las objeciones, enfrentar la adversidad y auto-motivarnos.

De cara a los equipos, tradicionalmente las mujeres pueden involucrarse fácilmente en aspectos más humanos, y tienen la habilidad de convertirlos en motivadores específicos para los proyectos individuales y para cada integrante del equipo.

Asimismo, en general, a la mujer le cuesta más llegar a la cima y, en consecuencia, tiene mayor conciencia del costo del proceso, por lo que es muy probable que realice un doble esfuerzo por mantenerse, proyectando un largo plazo en su empleo o proyecto.

Acorde a mi experiencia, he identificado algunas estrategias que me han permitido desarrollar mis propias habilidades como emprendedora, y que considero pueden ser una buena guía para aquellas mujeres que están listas para iniciar su vuelo empresarial:

  • Generar espacios de discusión franca y abierta. En mi organización, hemos establecido un espacio llamado “Hablemos entre mujeres”, en el que invitamos a mujeres líderes en todos los campos para que nos compartan sus historias, y al que asisten de manera voluntaria hombres y mujeres. La discusión y conclusiones permiten la sensibilización de cada perspectiva y generan apertura y empoderamiento.
  • Mentoría one to one. Reconocer que cada persona es única exige un compromiso mayor. Por ello debemos trabajar en proyectos de mentoría individual para ayudar a las mujeres a estructurar concientemente sus proyectos de vida, acercando herramientas, asesores y oportunidades que les permitan su auto-realización. En el camino, es probable que algunas de ellas salgan de la organización para emprender y aunque ello puede significar pérdidas importantes de talento dentro de las empresas, sin duda es un valioso aporte a la sociedad. En la mayoría de los casos estaremos formando verdaderas intrapreneurs, capaces de potencializar el crecimiento de las empresas.
  • Sólo hay una vida, debemos priorizar. Nuestra sociedad ha impuesto a las mujeres roles que difícilmente podremos satisfacer si no priorizamos y, sobre todo, si los asumimos por obligación y no por convicción. El único compromiso que debemos aceptar es el de ser felices y buscar la realización y plenitud personal. El día tiene sólo 24 horas; no se puede hacer todo al mismo tiempo. Por ello, priorizar, planear y ejecutar con disciplina y conciencia es vital.
  • La equidad de género necesita hombres. Todos los programas de desarrollo de liderazgo femenino deben incluir, sin excepción, la misma intensidad en el enfoque para proveer a los líderes hombres de herramientas para interacción productiva y competitiva con las mujeres empoderadas. Es imprescindible que ellos sean los mayores promotores del liderazgo femenino y que reconozcan allí grandes oportunidades de crecimiento personal, de productividad organizacional y de trascendencia social.

Debemos trabajar por una sociedad en la que cada oportunidad se logre por meritocracia, por ser el más capaz, el mejor calificado, sin que para ello importe el género, las preferencias sexuales o tendencias ideológicas. Sólo en ese espacio podremos construir en un entorno más humano, respetuoso y en armonía.

Este artículo fue publicado originalmente en Alto Nivel, puedes consultarlo aquí. 

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