Emociones ante contingencia

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Cuando enfrentamos una crisis como la de ahora, surgen cambios inesperados y abruptos en nuestras vidas, donde la prioridad somos nosotros mismos ya sea por cuestiones de salud, laborales o económicas, actualmente la crisis que vivimos con lleva un aislamiento social, estar en contingencia nos resulta en un reto individual, familiar, laboral y social para […]

Cuando enfrentamos una crisis como la de ahora, surgen cambios inesperados y abruptos en nuestras vidas, donde la prioridad somos nosotros mismos ya sea por cuestiones de salud, laborales o económicas, actualmente la crisis que vivimos con lleva un aislamiento social, estar en contingencia nos resulta en un reto individual, familiar, laboral y social para procurar el bienestar común a largo plazo.

¿Cómo afrontarla?
El primer paso es identificar nuestras emociones ya que es natural y esperado tener ciertas reacciones ante la magnitud de las circunstancias, pues nos preparan para afrontar una realidad distinta en nuestra vida.

Surgen entonces emociones es nosotros como el enojo, la incertidumbre que pueden llevarnos a presentar depresión, ansiedad, miedo, angustia, estrés, pánico, obsesiones y/o compulsiones. A continuación, les voy a describir las emociones que más se nos presentan durante la contingencia.

1. El miedo es una reacción natural y su función es adaptativa, esto quiere decir que nos prepara para responder ante un posible riesgo o amenaza ya sea real o imaginaria.
2. La incertidumbre es la emoción relacionada al grado de desconocimiento de la probabilidad de que suceda una condición o suceso futuro
3. El estrés durante la contingencia de salud puede incluir:

  • Miedo y preocupación por su propia salud y la de sus seres queridos.
  • Cambios en la rutina de sueño o alimentación.
  • Dificultad para concentrarse o conciliar el sueño.
  • Complicaciones de las enfermedades crónicas.
  • Incremento en el consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias con efectos psicoactivos o supresores como los relajantes.

4. La ansiedad es preocupación y sentimientos de miedo, terror o intranquilidad excesivos que usualmente se acompañan de angustia, donde los síntomas son: opresión en el pecho, sudoración en las manos o en el cuerpo, “nudo en el estómago”, sensación de falta de aire, taquicardias (el corazón se acelera), mareos, escalofríos.

5. La tristeza por todas las cosas que han cambiado y que nos gustaría fueran como antes. Esta puede manifestarse con o sin llanto.

¿Qué podemos hacer para estar mejor?

a. Evita ver demasiadas noticias, es mejor cuando recurrimos eventualmente (una vez al día) a fuentes confiables de información oficial, para mantener el miedo bajo control.
b. Ante la ansiedad, aceptemos tener el temor a contraer la enfermedad, pero sobre todo busquemos proactivamente opciones que nos hagan estar y sentir más protegidos siguiendo las recomendaciones de higiene y sana distancia.
c. Atiendo mi alimentación de manera nutritiva para fortalecer mi sistema inmunológico

d. Técnica de estar “aquí y ahora” o Mindfulness, procurando mantener nuestros pensamientos en lo que en ese momento en específico estar sucediendo en mi entorno por ejemplo focalizar mi atención en los sonidos de donde estoy.

Podemos modificar nuestra rutina para adaptarnos a esta contingencia, buscando las opciones o estrategias que mejor se nos acomoden.
¿…y los niños o adolescentes? Identificar cambios en nuestros hijos pequeños o adolescentes es importante para ayudarlos a sobrellevar sus emociones. Son signos de alarma si…

 lloran en exceso o se muestran irritables,
 presentan regresiones a conductas que tenían cuando eran más pequeños
 dejan de sentir placer en sus actividades cotidianas o prefieren ya no realizarlas
 empiezan a comer en exceso o dejan de comer como usualmente
 empiezan o aumentan el consumo de bebidas o alimentos muy azucarados o con exceso
de grasas
 tienen excesiva preocupación o tristeza
 tienen dificultad para concentrarse o se muestran “muy despistados”
Algunas recomendaciones para apoyar a los niños y jóvenes:

o Explicarles las medidas de contención e higiene para procurar su salud
o Platicar con ellos sobre sus emociones
o Solicitar apoyo virtual con sus educadores, maestros o tutores
o Fortalecer sus rutinas de sueño, alimentación y tareas
o Regular su convivencia en redes sociales, videojuegos o actividades de ocio
o Encontrar formas creativas de pasar el tiempo en familia

¡Se vale buscar y aceptar ayuda profesional si nuestras emociones se incrementan para evitar
otros escenarios!

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